Desdetres! Una familia numerosa

Desde tres hijos en España somos familia numerosa. Las aventuras de una italiana en España, madre de cuatro niños dos de los cuales mellizos sus recetas italianas, la moda infantil, la lactancia, la crianza con apego, el bilingüismo.

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Como he conseguido acompañar a mi hija hasta quirófano - No dejes solos a los niños en los tratamientos médicos.


Cuando nuestros hijos están malos nosotros sufrimos por ellos. Nos pasa aunque solo tengan fiebre, o dolor de barriga. Si encima tenemos que ingresarlos o pasar por alugun tratamiento o prueba esto se convierte a veces en un sufrimiento enorme. Nos ponemos en las manos de los médicos y sabemos, o pensamos, que harán lo mejor.Pero a veces tenemos que poner al niño fisicamente en sus manos, porque nos invitan a quedarnos lejos de el, siendo esto "lo mejor para el niño". De verdad lo es?

Tengo la suerte de que nunca le haya pasado nada REALMENTE GRAVE a mis hijos, y también la de haber completamente olvidado todo el tiempo que debo haber pasado yo en los hospitales con mis padres, que ha sido mucho. 
Pero varios episodios con mis hijos me han llevado a vivir de cerca algunas situaciones de las que he podido aprender mucho.
Cuando operaron a mi hija con 3 años fue después de unos meses muy duros en los cuales nos habían diagnosticado un cancer. 
Si señores, un cancer. 
Os podes imaginar los momentos duros que vivimos en casa, el miedo que pasamos y las imágenes que vimos en esa planta de oncología en la que casi nos hicimos de casa. Cuando finalmente, y después de muchas pruebas algunas de las cuales bastante invasivas, se descubrió que SOLO se trataba de un tumor benigno (un teratoma) volvimos a vivir. 
Pero ese miedo se nos quedó dentro, nos cambió la manera de vivir, nos abrió los ojos a la vida, y nos ayudó a poner cada cosa en su sitio.
Pero allí quedó ese sentido de culpabilidad respeto a esas madres que allí quedaban, con sus hijos en tratamiento, luchando contra todo tipo de adversidades. Heroínas desconocidas a la mayoría.
Mi hija era muy pequeña para entender, pero bastante mayor para saber que habíamos tenido miedo y tener miedo a su vez. 
Aunque la cirugía que siguió fue bastante complicada ya nos parecía nada respeto a lo que habíamos llegado a imaginar. 
Pero era una cirugía. 
Y allí la sigo viendo, tumbada en esa enorme camilla en la que su cuerpo se perdía en la soledad, mirar a esos señores con el gorro de colorines mientras se la llevaban lejos de mi, dejándome a la puerta del quirófano. Abrazaba su winnie pooh rosa... No lo podré olvidar nunca. 
Que pasaría por su cabeza? Y cuando despertó llena de dolor con su tripita dividida en dos por una "autopista" infinita,(el corte fue muy grande)  y yo no estaba, que pensó? Sabía ella que su madre estaba en la puerta de la uci peleando para poder entrar mientras le decían que tenía que esperar porque la estaban limpiando?
Se que los padres llegamos a ser muy pesados si queremos, pero justamente en los momentos mas importantes para nuestros niños tenemos el derecho y el deber de quedar a su lado. Y los médicos de dejarnos.
Y las cosas están cambiando, pero aun no lo suficiente. Aun quedan muchos hospitales donde las ucis tienen horarios de visitas restringidos y los padres no siempre son los bienvenidos. Sabemos que hay momentos críticos en los que tenemos que hacer un paso atrás, pero la realidad es que la mayoría de los padres saben hacerlo y saben mantenerse en su sitio cuando hace falta. Los casos aislados habrá que tratarles aisladamente, pero en la mayoría de los casos no es una razón suficiente para que un niño sienta el abandono de los padres en esos momentos.
Cuando mi pequeña con un mes estuvo en la UCI con bronquitis yo era la única madre que se quedaba la noche. y no porque era mejor, sino porque era mi cuarta hija y ya había aprendido mucho.

Hace  unos días han operado a mi hija otra vez. Esta vez nada de importancia, una pequeña cirugía por la que nisiquiera quedó ingresada una noche.
Pero pasar otra vez por la misma situación me aterraba.
Así que he hecho lo posible para que no pasase. He pedido estar con ella hasta que se duerma y antes que se despierte. Pero no lo he dejado en el aire, lo he pedido al cirujano, que me ha mandado a hablar con la anestesista. He pedido cita con ella, sin mi hija, y con miedo a que rechazase mi petición allí me he presentado en un día de lluvia caminando casi un kilometro bajo la lluvia en uno de estos sitios donde parece imposible aparcar. Y con mi gran sorpresa me he encontrado con una persona disponible y comprensiva, que no solo ha aceptado mi petición sino que ha querido ver personalmente a la niña, visitarla, hablarle.
Le ha regalado un libro con dibujos sobre la anestesia y se ha demostrado, a parte de una gran profesional, una gran mamá.
Y así el día de la cirugía me he enfrentado al camillero que cuando le he dicho que iba a entrar hasta quirófano a puesto cara de asombro, a las enfermeras que me han acompañado a ponerme el pijama verde como si fuese un ovni, sin entender que pasaba y porque esta mama tenía permiso de entrar, y luego a la misma anestesista que ha intentado decirme que si la niña estaba tranquila no hacía falta, pero que al verme firme en mi decisión me ha dejado sin problema.
Y allí he estado, dandole la mano antes de entrar al quirófano mientras la preanestesía la había ya atontado, y en el quirófano, cuando miraba asustada a su alrededor. No se, la verdad, como se puede dejar a un niño enfrentarse a esto solo. Y cuantas veces lo hemos hecho! Miraba sin parar a su alrededor, y volvía a mirarme a mi buscando tranquilizarse.
Le pusieron la mascarilla y le canté la nana como me había pedido que hiciese, y poquito a poco se ha dormido. Le he dado un beso y la he dejado.
Media hora mas tarde me han llamado para volver a entrar, estaba despierta, asustada, confundida. Quería levantarse, lloraba. Luego se volvió a dormir. Y se que saber que yo estaba allí la tranquilizaba.

He de admitir que si de un lado me he quedado muy contenta para haber podido estar con ella no paro de preguntarme porqué, si era tan fácil y tan posible, no me dejaron pasar, cuando ella tenía tres años, hasta que se durmiese, puesto que toda la situación en aquella ocasión le causó bastante trauma después a la niña. Y yo me culpabilizo de no haber insistido mas. 
Porque os cuento esto? Precisamente para que no os pase como a mi, para que pidais quedaros con los niños todo el tiempo posible.
En las Uci también suele ser habitual hechar a los padres durante algunos tratamientos, pero he aprendido que pidiéndolo tienes el derecho de quedarte, y nada puede ser mas tranquilizador para tu hijo que le agarres de la mano.
Las noches también es posible quedarse en la Uci, aunque a veces nos hagan creer que es algo inecesario yo creo que si que es importante estar siempre que podamos y siempre que la situación del resto de la familia lo permita.
Así que os animo a estar cerca ellos, desde los pequeños tratamientos, como análisis clínicos o rayos (a parte el momento en que hay que salir obligatoriamente, claro, pero es un segundo) hasta los momentos mas delicados. Podemos ayudar mucho quedándonos a su lado.

Las cosas están efectivamente cambiando, se ha aprendido a escuchar a los padres y siempre merece la pena, con cariño y respeto, hacer lo posible para quedar cerca de los niños, de nuestros pequeños, porque alejarnos nunca es lo mejor, para nadie. Los médicos tienen un papel fundamental y hay que dejarles hacer su trabajo, pero nadie como los padres, ni el medico, ni el enfermero mejor del mundo, pueden aportarle a los niños el cariño y la tranquilidad que le pueden dar los padres.

Os dejan estar con vuestros hijos cuando van ha realizar alguna prueba o tratamiento? Cuales han sido vuestras experiencias? Me contais? Os leo.


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6 comentarios :

  1. En primer lugar, enhorabuena por conseguir estar ahí, al lado de tus peques en esos momentos en los q tanto nos necesitan y muchas gracias por compartir tu experiencia. Soy María, mamá de Mauro de 2 añitos. En enero lo operaron de fimosis en un hospital privado de valencia y aunque la operación es muy sencilla, sólo dura media horita, y el postoperatorio muy rápido e indoloro gracias a los calmantes, el preoperatorio fue un calvario del q nadie nos advirtió ni nos informó para q pudiesemos decidir si queriamos seguir adelante o no en esas condiciones.
    Mauro es un bebé lactante a demanda, y siempre ha sido muy demandante, con la ventaja de q yo no he trabajado desde q nació, con lo cual siempre ha tenido a su disposición el pecho las 24 horas. Bien, pues el día de la operación tenia q estar en ayunas desde las 12 del mediodia y tenia q ingresar a la 13. Una vez q ingresó, con nosotros, las enfermeras nos dijeron q hasta las 4 de la tarde los médicos no empezaban a operar... Se hicieron las 4 y vimos como empezaban a llevarse a otros niños a quirófano y nosotros seguíamos esperando con mi hijo llorando desconsoladamente porque no entendía porqué no le daba 'tetita' ni agua (además hacía
    mucho calor por la calefacción). Pues así estuvimos hasta las 7:30 de la tarde q por fin le tocó a Mauro, afónico de tanto llorar, nerviosisimo y aturdido porque no entendía nada... La operación por suerte fue muy bien pero tampoco pude acompañarle hasta q lo sedaron, me lo tuvieron q arrancar de los brazos en ese estado, y tampoco pudo despertar conmigo, lo sacaron de nuevo despierto y llorando.
    Después de eso no me pude separar de él ni para ir al baño durante dos días, tuvo muchas noches de pesadillas q nunca había tenido, y le cogió pánico a los médicos o gente con bata... Por suerte con el tiempo se le pasó pero por supuesto q toda esta agonia se pudiera haber evitado si nos hubiesen informado bien de cómo iba a ser el proceso, no sólo la intervención, o preguntado o tenido en cuenta cuáles eran las condiciones de crianza de Mauro.
    Así q preguntad todo lo q haga falta y luchar por estar con vuestros hijos todo lo posible y en las mejores condiciones en este tipo de situaciones.

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    1. A veces por la organización del quirófano pasan estas cosas. Quizás haciendo un poco de programación previa se podría evitar. A mi también me pasó de tener a una niña muchas horas en ayuna, mas de lo que fuese necesario.

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  2. A mi peque lo ingresaron con un mes y todas las pruebas mientras estuvo ingresado y todas las de después, para controles, he estado junto a su lado y lo seguiré estando porque nos quedan muchísimas aún. Pero yo en ningún momento me separo de él.

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  3. Jo! Qué identificada me he sentido leyéndote desde mi cama de hospital.
    El pasado día 13 operaron, por segunda vez, a mi hijo de dos años y medio, que lleva luchando contra el cáncer desde que tenía siete meses. Bueno en realidad a quirófano es la quinta vez que entra, pero tres han sido operaciones menores.
    Yo no me he atrevido a pedirles entrar a quirófano, pero esta vez si que he pedido acompañarle en todo momento en la sala de reanimación, donde sabía que iba a tener que pasar al menos una noche.
    Como bien dices te intentan disuadir de todas las maneras posibles, en principio amables, pero al final lo que te queda claro es que no les hace ninguna gracia que tú estés allí. Efectivamente los padres tenemos todo el derecho de estar con nuestros hijos en todo momento, no nos pueden echar de ningún sitio, peeeero, al ser una sala donde compartida por varios niños, se escudan en que es necesario preservar la intimidad de los compañeros, cosa que a las horas reglamentarias de visita no tiene tanta importancia, luego se preocupan por tu salud, que si vas a tener que estar en una silla, que no puedes dormir porque te van a pedir que salgas constantemente para preservar la intimidad de otro niño al que tienen que atender...
    El resultado es que finalmente, a pesar de haberme hecho en firme propósito de estar con mi hijo en todo momento, no ha podido ser así, primero me han pedido que salga en el cambio de turno, por aquello del intercambio de información sobre todos los pacientes, y que tú no tienes por qué escuchar. Bueno, pues con la escusa te echan dos horas, en las que tú estás fuera escuchando el cambio de turno, en el que además de información médica hablan de cuántas bodas tienen en julio, y qué zapatos se van a poner...oye, que a mi me parece genial, pero yo estoy fuera esperando que terminen de charlar para poder estar con mi hijo recién operado, lleno de cables y tubitos hasta las orejas, y muy asustado. Finalmente me dejan entrar, vuelven a contarme lo de la silla lo de que me tengo que salir cada vez que vayan a atender a otro niño, que mi hijo está tranquilo...pero insisto que aún así me quedo, que está quieto porque no le queda más remedio, pero tanto como tranquilo... Llego a su lado, se queja pero en cuanto le doy la mano y le beso se calma y vemos los dibujos un rato, le va entrando el sueño, apagamos los dibujos, le canto un poco y se queda dormido. A los cinco minutos me piden que salga que tienen que hacer algo a un niño, salgo, la puerta chirría, espero, me vuelven a llamar, vuelven a decirme que me vaya a descansar, que mi hijo sigue dormido.
    Después de todo, y con el firme propósito de estar con mi hijo todo el tiempo después de la operación, he acabado pasando la noche en mi coche aparcado en el recinto del hospital, helada de frío, y mi hijo sólo.
    Por la mañana, por teléfono, porque con el jaleo que hay por las mañanas, directamente no me dejan entrar, me informan de que ha pasado bien la noche, que se despertó dos veces, la primera sí se enfadó más al ver que yo ya no estaba, pero la segunda le dieron la mano y se durmió enseguida.
    Les doy las gracias, ellas hacen su trabajo, y entiendo su postura, pero no está bien, mi hijo ha estado tranquilo, pero muy asustado, y a mi no me han permitido estar a su lado.
    Desde ayer ya estamos en planta, y ha vuelto a sonreír, y se está recuperando muy bien, siempre al lado de sus padres.
    Hay muchas cosas que cambiar, cuando un niño está enfermo los cuidados sanitarios son imprescindibles, pero la presencia de los padres es indispensable, de otra forma les genera una ansiedad tremenda.
    Efectivamente, han mejorado mucho las cosas, pero todavía queda mucho por mejorar, y además de las instalaciones cómo quieren hacernos creer, un poco de empatia, sólo un poco, la suficiente para permitirles entender a nuestros hijos, pero que puedan seguir realizando su trabajo sin caer en una depresión, no estaría nada mal.
    Hay padres y padres, por supuesto, pero también hay personal sanitario y robots sanitarios

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    1. Si que queda mucho por hacer. El hecho de que un niño este "tranquilo" no quiere decir que este contento ni que lo que esta pasando no dejará huella. Solo quiere decir que no "molesta"!

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