Desdetres! Una familia numerosa

Desde tres hijos en España somos familia numerosa. Las aventuras de una italiana en España, madre de cuatro niños dos de los cuales mellizos sus recetas italianas, la moda infantil, la lactancia, la crianza con apego, el bilingüismo.

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A vÁnvera, y no es hablar por hablar...un buen restaurante Italiano en Madrid

- Fui a un restaurante Italiano muy bueno
- Ya sabes que los Italianos por aquí no me gustan.
- este es buenísimo
- Pues reserva y vamos...pero no me va a gustar...
Y así fuimos
Y tenían razón, me gustó!

Estoy hablando del restaurante A VANVERA, un restaurante Italiano en la calle Zurbano, 85.
El chef Luigi nos recibe en una ambiente, como el mismo lo define en su pagina web, cálido espontaneo y a la vez refinado.
Esperando ya empiezo a ver que estamos en un italiano de verdad, porque la mortadella de aperitivo con pequeñas mozzarellas y excelente presentación, ya prometía.
El chef nos describe sus platos en perfecto español, pero un pequeño deje le delata. -Eres Italiano?- Le digo -sí-, -menos mal- le digo yo!
Me cuesta elegir entre sus sugerencias, de italiano a italiana, pero finalmente probamos varios platos de pasta y unos entrante.

Una focaccia y unas alcachofas fritas, crujientes y al punto de sal...una delicia.
Seguimos con las berenjenas a la parmigiana, una lasaña vegetal con berenjenas que venía acompañada de helado de parmesano.
Un gusto entre el tradicional y el moderno que merece la pena probar.
Todo acompañado de un buen vino. Italiano, claro.
Lo mejor ha sido la carbonara, un plato muchas veces "maltratado" en España, pero cuya receta tradicional, poco conocida, merece ser rescatada.
La carbonara de A VANVERA estaba cremosa y "al dente", un plato extremadamente conseguido que no puedes dejar de pedir.
También probé una pasta "aglio e olio", el clásico ajo y aceite, bien picantito, con una punta de tomatitos cherry. Mi marido tomó unas tagliatelle con trufa negra, que entre todos los platos se queda quizás el ultimo en mi selección.

Los postres no fueron de menos, una panna cotta con frutos del bosque y una crostata con mermelada de higos, tibia y con helado....
Ah, no olvidemos los CANTUCCI con vino dulce, unas galletas con almendras perfectas para terminar. Y acompañando un poco de sobremesa un Limoncello, del bueno!

Y si a todo esto le añadimos la compañía agradable que va siendo ya un clásico de nuestras noches de descubrimientos culinarios, creo que se cumple lo que Luigi define la "cocina de amistad" donde como el quiere, nos sentimos "un amigo en" su "casa".
Y desde luego no es hablar A vÁnvera, sino con mucho sentido común!

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