Desdetres! Una familia numerosa

Desde tres hijos en España somos familia numerosa. Las aventuras de una italiana en España, madre de cuatro niños dos de los cuales mellizos sus recetas italianas, la moda infantil, la lactancia, la crianza con apego, el bilingüismo.

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Mi cesarea gemelar

Creo que cuando cree este blog fue precisamente para contar esto. Pero aun no lo hice. 
Empecé varias veces a escribirlo, pero me convencí de que justo para esto no tenía tiempo... sin embargo escribí mas de 200 posts mientras tanto...
La realidad es que no sabia por donde empezar, ni como describir lo que realmente quería decir.

Pero he empezado a escribir este blog pensando en un sitio donde con mi experiencia ayudar a otras mamas. Y una de las experiencias que siempre quise compartir es la de los partos.
Porque tengo 4 hijos, pero nunca he parido.

Mi primer embarazo fue gemelar. Todo iba bien hasta que un día, entre trabajo y mudanza, empecé a tener muchas contracciones. Estaba de 28 semanas. Ingresé en el hospital y quedé ingresada mas de tres semanas. Cada domingo era un paso adelante, una semana cumplida, cada domingo estaban mas formadas. Y así llegué a la semana 30, y conseguí volver a casa, pero en reposo absoluto. Ya que en mi casa el dormitorio estaba en la primera planta pusieron una cama en el salón para mi, y allí pasaba mis días, estudiando carritos, bordando sabanitas y baberos y viendo la tele. Feliz.
De partos y lactancia no leí nada. Pensaba saber ya lo que hacía falta. Había ido a un curso preparto y había aprendido a respirar y empujar...

Estaba de 34 semanas + 5 días cuando fui a una revisión. Iban a comprobar el estado de mi embarazo, ver si tenía contracciones...
Era viernes. Tacto, monitores.
Que vio realmente el ginecólogo esa mañana a las 10 no lo sabemos. Porque en mi historial clínico no consta. Pero sus palabras fueron: - tienen que nacer hoy, una niña ha bajado y no la veo bien. Nos arriesgamos mas a tenerla dentro que sacarla fuera-.
Mi respuesta fue" hoy no puedo, no esta mi madre!" (me salió del alma, y me gusta mucho, porque aun era hija mas que madre, y necesitaba a mi mami para un momento tan importante!)
Así que activamos todos los móviles, mi hermana que estaba conmigo llamó a mis padres a Roma, mientras tanto me pusieron en una estupenda habitación con saloncito y salida a un jardín. Mi madre con lo puesto se fue al aeropuerto, la cesárea estaba prevista para las 4 de la tarde.
No recuerdo que pensé, pero no recuerdo haberme desesperado por la cesárea. Estaba muy concentrada en mentalizarme de que en unas horas iba a ser madre por primera vez. No me di cuenta de que ese día cambiaría completamente mi vida reproductiva. Sin vuelta atrás. No me atreví ni a pensar que las razones por acabar mi embarazo con una cesarea no fuesen realmente lo mejor para mis hijas. No pensé en lo diferente que era para un bebé nacer antes de termino ni en los riesgos que esto conllevaba.
A las 4 menos un cuarto llegaron mis padres, justo a tiempo para saludarme antes de ir al quirófano. Sí, porque la cesárea es una cirugía, en plena regla. Mientras mi marido se preparaba para asistir al parto (me pareció lo normal pero mas adelante descubrí que depende del reglamento interno de cada hospital que alguien pueda acompañar a la puérpera en una cesárea) me sentaron en una camita y me pusieron la epidural. Dolió un poco pero nada que no pudiese soportar. Mas recuerdo pasar frio.
Ese frio que empezaba a invadir mi cuerpo, desprotegido y asustado, como cualquiera antes de una cirugía. Me tumbaron y me cogieron entre dos para pasarme a la camita del quirófano. Allí mientras yo temblaba de frio varias persona empezaron sus que haceres sobre mi cuerpo por mitad ya dormido. Pensé que era el miedo pero empecé a sentir ganas de toser sin poder hacerlo bien y mareo. Apoyaron mis manos en cruz sobre dos tablas que sobresalían de la camilla y sin que me diese cuenta, porque ni se me ocurría moverme sin pedir permiso, me ataron los brazos.
Llegó mi marido y se posicionó detrás de mi cabeza, sentado. Pusieron un cortinilla a la altura de mis hombros. Sentía mover y tocar sobre mi barriga pero no sabía que pasaba porqué empecé a sentirme mal, muy mal, con ganas de vomitar. Avisé  y me inyectaron algo.
Tenía frio. Temblaba.
De repente una mujer apareció con una niña en sus brazos. Era mi hija. No lo recuerdo, no recuerdo el momento en que la vi, en el que vi a mi primera hija, en el que fui madre. No tengo esa imagen aunque se que pasó. Se que me la acercó para que le diese un beso, teniendola ella entre los brazos. Se la llevó. Ni se me ocurrió pedir mas. Ni me dio tiempo además porque volvió a aparecer con la otra niña. Este momento sí lo recuerdo perfectamente. Cristina movía sus brazos y sus piernas a la vez y lloraba. Pensé inmediatamente que se parecía a su padre. El pelo parecía rizadito, pegado a su cabeza aun por una cápita de grasa. Me la acercó para besarla, teniéndola en sus manos. Yo tenía frio.
- Mi niña, mi niña! Decía. Quería llorar de felicidad pero no podía, no lo conseguía. Habría querido cogerla, tenerla conmigo, pero no pude, se la llevaron. 
Tenían que limpiarla, lavarla medicarla, pesarla...
Y allí me quedé mientras alguien removía dentro y fuera de mi barriga, mi marido me acariciaba el pelo, y yo me intentaba convencer de que aquello era un momento mágico, era mama de dos criaturas... pero de momento allí estaba yo con los brazos atados.
Acabaron, me llevaron a la habitación. Todos felices a mi alrededor, mis padres, mi hermana, mi marido. Y yo...también. No? Como no iba a serlo, es lo que tocaba. Genial. A mi lado dos cunitas transparentes con mantitas rosas esperaban la llegada de mis niñas. Todo había ido bien que es lo mas importante.
Poco después me llevaron a Beatrice, envuelta en una manta de celulosa, con corazoncitos dibujados. Por fin la tenía. Nadie me dijo nada así que la cogí en brazos, la miré, la pasé a todos los que estaban allí. Lo ultimo que se me ocurrió fue desnudarla y ponerla al pecho sobre mi piel... habría cogido frío. 2 kilos y 150 gramos.
Y la otra? Esta en la cuna de calor. Necesita unas horas de calor. Ah, vale, menos mal que allí disponen de este tipo de métodos. Pero esta bien? Si esta bien.
Mi padre y mi hermana mientras tanto se fueron al nido para intentar verla. Les dejaron entrar y hacerle una foto. Que amables.
Lloraba desesperada mi niña. -Esta muy enfadada- les dijo el pediatra ...como para no estarlo.
Llegó a mi habitación unas horas después.2 kilos 300 gramos.
No se cuando las puse al pecho por primera vez. Eran tan pequeñas que el pezón parecía inmenso. Ya que no tenía leche todavía me dijeron que les diese biberones cada 3 horas, me los traían. Me dieron un saca leche manual para estimular la leche. Con fatiga intentaba sacar unas gotas de calostro. Pero nada. Las ponía al pecho entre las tomas de biberones. Pero les costaba engancharse.
Quise tener a las niñas conmigo y pedí que no me diesen medicinas incompatibles con la lactancia. Pero durante la noche los dolores se hicieron insoportables. Pedí que se llevasen a las niñas y me dieron morfina. Los dolores seguían, me dieron mas. Llegó por fin la mañana. Vinieron a verme y me pidieron que me levantase. No podía. Insistían. Lloraba desesperada. Eso dolía mucho. - Todas se levantan al día siguiente-
Mas tarde vinieron a ver la herida. Tenía una hemorragia. No recuerdo bien que hicieron pero recuerdo mucho dolor, mucho. Ya se explicaban porque me dolía tanto levantarme.
Recuerdo ver a mi marido cambiar a las niñas sobre mi cama, mi padre enseñarle a hacerlo, y yo pensar que no podía hacerlo, no podía aprender, no podía cuidar de mis hijas. Las tenía en brazos, las mimaba, tumbada. Las ponía al pecho, en la posición que podía. Pero no se enganchaban. Menos mal que estaban los biberones. Cristina era tan pequeña que no sabía tragar. Había que enseñarle, le pasábamos un dedo debajo de la garganta para ayudarla.
Fui mejorando. Cada día me curaban la herida y el dolor era horrible. Me levante con mucho esfuerzo. Aun no tenía leche. Al cuarto día el ginecólogo me dijo que si no me había subido aun la leche posiblemente no habría subido nunca. Llamé a una profesional que se dedica a ayudar a mamas de multiples con la lactancia. Me trajo un sacaleches doble eléctrico. Me lo puso al pecho.... y salió leche! Salió!! Si que tenía leche! Me enseño a ponerme al pecho a las dos niñas al la vez. Y a usar el sacaleches. Era el quinto día. Ya tenía leche así que lo mas importante era dársela.
Me obsesioné con sacarme la leche y llenar los biberones. Las ponía un poco al pecho y luego le daba el biberón, luego me volvía a sacar, las volvía a poner pero costaba que se enganchasen. Volví a casa ya convencida de que las niñas eran demasiado pequeñas para ponerse al pecho. Nadie me dijo lo contrario.
Aun así llamé a la liga de la leche. Me dijeron que lo único era ponerlas al pecho. Sola en casa, con las dos niñas, lo intentaba. Pero una no se enganchaba, la otra al poco tiempo volvía a llorar así que no había tomado nada...
Un día Beatrice se enganchó perfectamente. Lloré de felicidad. Pesé a la niña antes y después de la toma, y no había cogido peso. Aun así esperé a ver si estaba sacia. Si realmente había tomado algo se habría quedado tranquila unas horas... a la media hora volvió a llorar. Seguro que no había tomado nada.
Así que le di un bebieron.
No conocía a nadie. Ni desde la liga de la leche ni de la asociación de lactancia de multiples vinieron a ayudarme. Que daría para volver atrás y entender que todo iba perfectamente bien, que solo tenía que volver a darle sin preocuparme...Pero no fue así.
Y así empezaron mis 8 meses de sacaleches, cada tres horas, frustrada por no poder sacarme una cantidad suficiente para las dos, le daba a una mi leche y a la otra la leche artificial. Yo le daba el biberón con mi leche a una y alguien le daba el otro a la otra y luego al revés, así que siempre le daba yo a una el biberon de mi leche. Sentía así que darle mi leche tenía mas significado. Era mi leche y se la daba yo con mucho cariño.
Pero tenía la sensación de darle algo poco sano con la leche en polvo.
Tuve dos mastitis, con fiebres muy altas y muchos muchos atascos que dolían mucho. Pero seguí sacando leche....
Así que no les di el pecho a mis mellizas.
Y así, sin razones reales, firmé mi condena a las cesáreas, a no vivir un parto. Y así, por no tener información condané a mis hijas a una lactancia mixta, sin conocer el calor y el mimo de una lactancia materna de verdad.
Y así, por no saber, dejé que mis hijas no tuviesen esas primeras horas con su madre, que el calor que necesitaba Cristina se lo diese una cuna, que ese momento haya sido inolvidable si, pero por oscuro, doloroso y frio, que mis hijas hayan nacido muy pequeñas, claramente inmaduras todavía.
Pero no entendí todo esto al principio. Me sentía insatisfecha, sentía que algo había fallado. Pero la maternidad me llenó la vida, y seguí adelante, feliz con mis dos niñas.
Aunque al ser dos, hice todo lo posible para no mal acostumbrarlas, que aprendiesen con pocos días a esperar, a no llorar, a dormirse solitas (había leído "duérmete niño"), en sus cunas....
Cuantas cosas tenía aun que aprender!
Cuéntame tu parto, como ha sido? Fue como te esperabas? te sentiste bien en todo momento?

También te puede interesar La historia de un parto gemelar, un parto muy diferente del mío, pero aun con muchas intervenciones!



 

 

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4 comentarios :

  1. Buenas, me siento algo identificada contigo, soy mamá de mellizos, nacieron hace tres años y medio, en mi caso me indujeron el parto a la semana 38,pese a que todo iba bien, mi ginecologo " decidió" que ya habia llegado el momento, y claro está, yo no discutí, soy madre primeriza y tampoco había querido informarme mucho, tuve mucho miedo durante el embarazo, a raíz de haber sufrido dos abortos. Así que ingresé para que me indujeran el parto, ya que mis bebés estaban en posición cefálica, me pusieron oxitocina y me rompieron la bolsa y ahí empezó todo, 15 horas dilatando, epidural incluida, y nada, María no bajaba esos 4 escalones que debería haber bajado, así que a quirófano, sola, agotada y con mucho miedo. Recuerdo también ese frío que mencionas, esas ganas de vomitar ( cosa que hice varias veces),esas voces que hablaban de sus cosas sin preocuparse de mí, de cómo me sentía... Al momento nació María y a los % minutos Javier, sólo me los enseñaron un minuto, estaban los dos juntitos y liados en una manta, y pese a estar perfectamente y tener un buen peso, 2,900gr y 3,200, ya no los vi hasta que me llevaron a la habitación. Allí ya le habían dado el biberon, porque venían hambrientos según ellos... Nadie me preguntó si quería darles el pecho, estaba agotada y muy dolorida y ellos tomaban el bibi de maravila, así que ni siquiera me lo planteé, me arrepiento mucho, mucho, pero creo que si alguien me hubiera ayudado lo hubiera intentado al menos... siempre me quedaré con esa espinita clavada, así que animó a todas las futuras mamás de gemelos con cesárea que no tengan miedo y lo intenten al menos, un saludo.

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    1. Laura, gracias por contarlo. Y si, tanta gente alrededor, hablando de sus cosas...
      Ojalá leyendo esto mas mamas se animen a llegar al día del parto con mas información, para poder tomar libremente sus decisiones.

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  2. Mis gemelas nacieron hace poco, también por cesárea, pero la mía no fue terrible, nacieron de 34 semanas, perfectas pero muy pequeñas, no mentiré al decir que no me asusto la cesárea, pero en cuanto paso y tuve a mis dos nenas en mis brazos todo lo demás paso a segundo termino, tanto mi doctor como los pediatras que atendieron a mis hijas al nacer se portaron de lo mejor, mi esposo estuvo conmmigo en el quirofano asi que deje de sentir miedo, no tuve problemas en la recuperacion, en realidad fue excelente, lo que no pude hacer fue darles el pecho, nunca lo tomaron y no me bajo la suficiente leche, me dijeron que por ser dos iba a ser muy difícil y me desespere tanto que lloraran por que yo pensaba que tenían mucha hambre que decidí darles formula, al principio me sentí muy culpable y llore mucho, pero al ir pasando el tiempo y ver que ellas tomaban peso y se veían perfectas, todo eso cambio, deje de sentirme culpable, no soy menos madre por no poderlas amamantar, se que debí seguir intentando, pero nadie me dijo como. En fin, ahora estoy bien y contenta, saludos

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  3. Mis gemelas nacieron hace poco, también por cesárea, pero la mía no fue terrible, nacieron de 34 semanas, perfectas pero muy pequeñas, no mentiré al decir que no me asusto la cesárea, pero en cuanto paso y tuve a mis dos nenas en mis brazos todo lo demás paso a segundo termino, tanto mi doctor como los pediatras que atendieron a mis hijas al nacer se portaron de lo mejor, mi esposo estuvo conmmigo en el quirofano asi que deje de sentir miedo, no tuve problemas en la recuperacion, en realidad fue excelente, lo que no pude hacer fue darles el pecho, nunca lo tomaron y no me bajo la suficiente leche, me dijeron que por ser dos iba a ser muy difícil y me desespere tanto que lloraran por que yo pensaba que tenían mucha hambre que decidí darles formula, al principio me sentí muy culpable y llore mucho, pero al ir pasando el tiempo y ver que ellas tomaban peso y se veían perfectas, todo eso cambio, deje de sentirme culpable, no soy menos madre por no poderlas amamantar, se que debí seguir intentando, pero nadie me dijo como. En fin, ahora estoy bien y contenta, saludos

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