Desdetres! Una familia numerosa

Desde tres hijos en España somos familia numerosa. Las aventuras de una italiana en España, madre de cuatro niños dos de los cuales mellizos sus recetas italianas, la moda infantil, la lactancia, la crianza con apego, el bilingüismo.

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En Venecia con los niños. Dos dias con los niños disfrutando de esta joya italiana

A la vuelta de mis vacaciones en los alpes tuve la oportunidad de parar dos días en Venecia. Pensé que para los niños podía ser una experiencia muy enriquecedora, y no me equivocaba.
Solo estuvimos dos días, lo suficiente para que se llevasen el recuerdo de esa increíble ciudad donde los autobuses y los taxis son barcos, donde las calles son "ríos" y se va en barco al cole! Y para que vayan conociendo un poco de Italia, que es mi patria.

Busqué alojamiento en Venecia con alrededor un mes de antelación. Ibamos una tropa bastante grande, con mis niños y los de mi hermana (uno de 2 meses!) así que buscamos algo en pleno centro. Creo que es la mejor opción, porque en Venecia hay que dejar el coche fuera del centro (hay parking en Piazzale Roma, y es mejor reservar plaza con antelación sobre todo en el mes de Agosto. yo aparqué en el garage San Marco). No me apetecía ir y volver al parking cada día.

Me costó un poco encontrar alojamiento en los hoteles, ya que algunos no tenían habitaciones con camas supletorias. Así que al final alojé a mis padres y a mi hermana con los bebes en un hotel justo al lado de Plaza San Marco, el centro de la vida turística de Venecia. Se llama Hotel Commercio Pellegrino, y si vais sin niños lo aconsejo. O con un bebé. Con niños no es un hotrel organizado para recibirlos, ni he tenido la sensación de que tuviesen ganas alguna de recibir una familia con niños. Me ofrecieron un apartamento cerca, pero con 70 escalones para llegar así que opté por otro alojamiento, y fue perfecto. Un piso, también al lado de la plaza San Marco, en la primera planta, con 3 dormitorios con una cama doble en cada uno. En estilo veneciano clásico amueblado con gusto y recién reformado. Fabio de la agencia Draghillo fue muy amable, y nos acomodamos perfectamente. La agencia dispone de apartamentos de varios tamaños y lo aconsejo sin dudas. Pudimos vivir Venecia con sus callecitas, los cafés y los croissanes de la mañana, las tascas típicas y, como no, ir en góndola.


El primer día llegamos con el "vaporetto" desde Piazzale Roma, donde aparcamos hasta la parada mas cercana al piso que habíamos alquilado. Fue un momento especial, en el que los niños descubrieron Venecia atravesándola en el canal grande, boqueabiertos por ver un sitio tan distinto de los que habían conocido jamás.
Los medios de transporte en Venecia son bastante caros. El billete vale 7 euros por persona, y los niños pagan a partir de los 7 años. Así que desde el primer día es conveniente sacar algún tipo de abono. Los hay de 24 horas (20 euros) o 48 horas, y sobre todo si piensas visitar las islas (Murano o Burano) compensan. Las 24 horas corren a partir del inicio del primer recorrido. También puedes pedir que te den precio para ir en un barco particular. Nosotros siendo 7 adultos y varios niños hemos preferido ir en transporte publico. En el barco nos salía 110 euros, pero era directo a la parada final.
Dejamos las maletas al piso y nos dedicamos a dar vueltas por Venecia.
Si tienes niños pequeños lo mejor es dejar los carritos y llevarlos en mochilas. Hay que subir y bajar puentes y ninguno tiene rampas para poder pasar así que hay que cargar continuamente con los carritos.

Sin dudas el recorrido obligado es pasar por la Plaza San Marco, donde lo típico, a pesar de las prohibiciones, sigue siendo dar de comer a las palomas y hacerse fotos con ellas, lo que posiblemente vaya a ser el mejor recuerdo que se llevaran los niños, a pesar de insistir en las maravillas de la arquitectura y la historia de esta ciudad.

La basílica de San Marco se puede visitar dentro, y merece también la pena fijarse en el exterior. Me quedé impresionada (y esto que ya lo conocía) con la multitud de columnas, cada una distinta de la otra, y con los mosaicos brillantes. El recorrido sigue con el puente de los suspiros y el de Rialto que son también sitios obligados, pero cada callecita y puente os va a regalar unas vistas impresionante así que dejarse llevar es lo mas aconsejable. Al ser pocas las horas que teníamos a disposición no entramos en ningún museo, pero los hay increíblemente interesantes.

Por la noche nos desplazamos en la zona de Cannareggio en búsquedas de un restaurante que nos habían aconsejado en Font della misericordia.
Para comer y cenar lo mejor es alejarse de las zonas mas céntricas, donde los precios son muy altos y la calidad no suele ser de las mejores, y ir en zonas mas tranquilas. Pero el restaurante que buscabamos estaba cerrado y nos paramos en otro en la misma calle, la Ostaria Da Rioba, pero comimos francamente mal y fue muy caro. Cada plato de sencilla pasta con tomate para los niños valió 15 euros, la pasta de los mayores estaba tan salada de no poder comerse y el servicio no estuvo en absoluto a la altura del precio.

Al día siguiente nos movimos hacia Murano, la ciudad de las creaciones de cristal. Cogimos el vaporetto en la plaza san Marco. Hay uno directo y otro que para varias veces y tarda mas de 40 minutos. Murano es una pequeña isla, también con sus canales, sus puentes y sus barcos, donde la actividad principal es el arte del cristal, soplado o en esculturas. Para los niños es toda una experiencia. Hay sitios donde dejan ver las labores de los artesanos, otros que piden el pago de un pequeño billete de entrada de dos o tres euros, que merece la pena pagar para que vean el cristal al estado liquido transformarse en pequeñas esculturas o en un florero. Imposible no llevar algún pequeño recuerdo, pulsera, colgante, pendiente...
Pagos mas altos para ver trabajar el cristal, que se pide en algún sitio, no merece la pena.
Comimos en un sitio muy agradable, con vista a un canal. Trattoria ai frati. La comida es mejorable, pero si quieres un plato sencillo de calamares y unas buenas vistas no esta mal.
Finalmente no fuimos a Burano, donde se confeccionan encajes de todo tipo, toallas, sabanas...ideal si te gustan piezas únicas para tu casa o si, como yo, eres de esas madres antiguas a las que le gusta que las niñas tengan un pequeño ajuar. Pero puedes comprar piezas muy bonitas también en Venecia, en cualquier tienda cerca de Piazza San Marco. (y si, lo admito, cayó la primera pieza del ajuar de mis hijas...)


Volvimos para por la tarde ir en Góndola.
El precio de una vuelta en góndola es fijo, pero conviene conocer algunos detalles para no equivocarse.

El precio de una vuelta de 30 minutos es de 80 euros desde las 8 de la mañana hasta las 19.00. A partir de esta hora son 100 euros por un tour de 35 minutos. La Góndola es para un máximo de 6 personas, aunque nosotros con la pequeña éramos 7. El recorrido depende de donde se sube, así que para ver lo mas bonito de Venecia es mejor subirse cerca del puente "dei sospiri" por ejemplo, o en alguna otra zona céntrica. El "canal grande" es demasiado caótico así que es mejor pasar por el solo lo suficiente para ver la Plaza San Marco desde allí. Por el resto "callejear" en los canales será lo mas bonito. Que no os engañen con vueltas mas largas y vistas de casas famosas (Marco Polo y Casanova), os pasará como a nosotros: pagareis mas dinero para la misma vuelta, que a pesar de haber tenido que ser mas larga no pasó de los 32 minutos. Así que os aconsejo que tengáis el reloj a la mano a la subida y bajada!

Por la noche cenamos en la zona de San Polo. Fue todo un descubrimiento, llena de locales para tomar una copa con vistas a los canales.
Cenamos en la Ostería al NONO RISORTO.(Al Bacarego, sotoportego de Sora Bettina, S Croce 2338. Buena tanto la Pizza como las pastas, hay que reservar 041 5241169). Tiene un patio muy bonito aunque sin vistas. Es un restaurante informal pero son muy amables y el servicio es agradable, tanto las pastas como las pizzas estaban buenas.

Y así a la mañana siguiente nos volvimos después de una ultima vuelta en la Plaza San Marco, después de haber comprado dos toallas bordadas, después de unas ultimas pequeñas compras, rumbo a nuestro coche, y de allí a Roma, donde alojamos con mi familia, en un sitio al lado de la playa.



Ah, un ultimo consejo. Lo mejor para ir a Venecia es el tren!

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1 comentario :

  1. Me ha encantado, pensamos ir unos días a Italia esta semana santa y aún no hemos reservado....
    Gracias por compartir vuestra "aventura"

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