Desdetres! Una familia numerosa

Desde tres hijos en España somos familia numerosa. Las aventuras de una italiana en España, madre de cuatro niños dos de los cuales mellizos sus recetas italianas, la moda infantil, la lactancia, la crianza con apego, el bilingüismo.

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Lactancia y vida profesional. Las verdaderas madres MODERNAS.


Imagen radio rpp.com

Hay gente que cree que para ser MODERNA no hay que amamantar. Hay quien dice que un buen profesional, una mujer con altos cargos, no puede amamantar a sus hijos. Vamos que una mujer PROFESIONAL es distinta, mejor, mas moderna, mas guapa y mas feliz....a ellas, las profesionales, Lo pediatras deben tratarlas de manera diferente, tienen que preguntarles que vida llevan, y al ver la importancia de sus vidas tienen que decirles que no pasa nada por dar biberones..
Ellas son distintas de las pobres hippies que amamantamos a nuestros hijos. Nos veen posiblemente mal vestidas, pobres, cansadas y tristes ocupandonos de nuestros hijos que lloran colgados de nuestras faldas, largas mocosas y baratas...
Pues no es así, lo siento.
Las mujeres que hemos decidido amamantar tenemos medianamente (los estudios lo demuestran) una buena instrucción, nos hemos informado y hemos tomado decisiones. Muchas veces somos profesionales, tenemos buenos trabajos y somos tan buenas que somos capaces de hacer las dos cosas.
Nos hemos levantado una hora antes para amamantar a nuestros hijos, y en vez de tomarnos pausa en el trabajo para un café o para fumar nos hemos ido a sacar leche, y al volver a casa hemos amamantado con placer. 

Porque cuando hemos decidido ser madres sabiamos que algo iba a tener que cambiar en nuestras vidas, y deseabamos ese cambio. 

Pero esto no nos hace menos MODERNAS, al revés la lactancia materna es un re-descubrimiento de nuestros tiempos y, tan moderna como el vintage, esta de moda. 
Pensar que no amamantar te hace mas moderna y mejor profesional es cosa de los años 70, cuando no se tenia tanta información al alcance. 
Cuando habia que ser mas hombre para ser mejor mujer...
Las mujeres modernas SOMOS MAMIFERO HEMBRA, y posiblemente lo hayamos descubierto a costa de muchos errores, de malas practicas de parte de supuestos profesionales que no saben lo suficiente.
La lactancia es una elección, pero esta eleccion solo puede existir si se tiene la suficiente información. 
Demasiadas lactancias han fracasado por supuestas perdidas de peso de los bebes que posiblemente no eran nada mas que fisiológicas, por supuestas falta de leche debida a biberones dados para AYUDAR no se sabe bien a quien...
Leer articulos como el que sigue me llena de tristeza. Mujer engañada, a la que en unos años quizás se le abrirán los ojos y se le llenará el corazón de tristeza, o bloguera listilla que busca algo para generar tráfico a costa de dar mala información?
Cada mujer sabe que es mejor para sus hijos. Aunque decida ir en contra de cualquier evidencia cientifica voluntariamente, es libre de hacerlo. Lo que no puede hacer es mentir y describir como normales malas prácticas que solo pueden hacer daño a madres y hijos.
Copio el texto completo, desde http://fb.me/1zDoIodMf 


LA EVOLUCIÓN DE LA MUJER: DE MAMÍFERO HEMBRA A PERSONA.

Hay dos preguntas que se olvidan de hacernos a las mujeres cuando, tras dar a luz, nos entregan a nuestro bebé:“¿qué tipo de vida lleva? ¿a qué se dedica?“  Y si la respuesta encuadra a la madre dentro de lo que se denomina una mujer “profesional”, esta debería recibir unos consejos que nada tienen que ver con los que se les da a las que no lo son o quieren dejar de serlo durante un tiempo. Nosotras -las mujeres que no vamos a descolgarnos ni un solo minuto de nuestra vida laboral- deberíamos recibir justo la información contraria a la que recibimos. Deberíamos oír lo siguiente: “olvídate del pecho y dale biberón a tu hijo”.
Tengo casi cuarenta años y dos hijos, uno de catorce meses y otro que va a cumplir cuatro años. No les he dado el pecho a ninguno de los dos, a pesar de mis fracasados empeños con el primero. ¿Por qué lo intenté? Pues por la presión que sufrí, la verdad, porque el cuerpo me pedía no hacerlo.  Todo el mundo –y subrayo lo de TODO el mundo- insistía en que era la mejor opción, que protegía más al niño de posibles enfermedades futuras, que yo adelgazaría antes, que favorecería la conexión con mi hijo… Tonterías. Una sarta completa de chorradas. Aquella mujer que no pueda o desee darle el pecho a su hijo, que no se deje convencer y opte por el biberón sin remordimientos.
Yo tenía leche de sobra pero ninguna paciencia. No le encontraba el gusto a tener a mi hijo “enchufado” a mi cuerpo cada tres horas y que, además, esa supuesta “conexión madre-hijo” que tantos elogios recibía por los que me rodeaban tuviese que durar más de una hora, no los cinco minutos por pecho que yo –ingenua de mí- había creído suficientes al optar por la lactancia materna.
Aquella incómoda situación me llevó a pensar: “como tengo leche y no quiero ser cruel y no darle el pecho a mi hijo, pues me la saco de seis en seis litros con un saca leches, la congelo y arreando”. Compré el gran invento, lo conecté a mi cuerpo y pude comprobar que la velocidad de succión del endemoniado aparato era igual que la de mi bebé: lenta y desesperante. Aquello no solucionaba mi problema. Seguía convirtiéndome en un pasiva máquina de dar leche imposibilitada para la vida laboral.
Y fue entonces cuando mi fiel amigo elsentido común, que me había abandonado unos días tras el parto, volvió a mi lado y me susurró –o mejor dicho, me gritó- la palabra mágica:BIBERÓN. Al mismo tiempo recordé una conversación con mi ginecólogo, que meses atrás me había comentado cómo su mujer había dado el pecho a dos de sus hijos pero los otros dos habían sido criados con biberón, sin que eso hubiese impedido que los cuatro creciesen fuertes y sanos. Me deshice de aquellos grilletes con forma de pecho que habían pretendido alejarme de mi vida profesional y,biberón en mano, comencé a alimentar a mi hijo como debía haberlo hecho desde el principio.
Con mi segunda hija no tuve ninguna duda. Aunque la presión fue la misma, mi reacción fue la contraria. No me dejé engañar por todas aquellas mujeres que volvían a recordarme las ventajas de la lactancia materna e interrumpí su interminable lista de “beneficios” con un tajante “no le voy a dar el pecho porque no me da la gana”. Nadie volvió a insistir. No tuve que recordarles a aquellas amigas comunes que, obsesionadas con que sus hijos solo recibiesen alimento de sus inagotables pechos, terminaron en urgencias con sus bebés prácticamente desfallecidos tras haber ingerido algo que no debía ser más que agua durante semanas. Como tampoco tuve que mencionar a aquellas que tuvieron que padecer los lloros de sus malnutridos bebés hasta que se dieron cuenta de que el biberón –eso que consideraban algo artificial y por lo tanto malo-  podía darles a ellas y a sus hijos el descanso que ambos necesitaban.
Y yo me pregunto: ¿cómo consiguen que las mujeres nos sintamos culpables por utilizar un método que gracias a los descubrimientos de los últimos años nos permite ser madres y mujeres profesionales? Existen un gran número de leches artificiales con las que probar hasta que nuestro bebé se encuentre a gusto. ¿Quién y con qué oscuro motivo intenta convencernos a las mujeres de que abandonamos a nuestros hijos cuando optamos por el biberón?
Yo quiero que mis hijos tengan una madre profesional que les alimente no sólo con la leche adecuada sino también con los valores correctos, con el buen ejemplo de ver a una mujer que se desarrolla como madre y como persona sin tener que dejar de ser lo uno para seguir creciendo en lo otro. Y para eso utilizaré todos los avances que la ciencia me proporcione –leche artificial incluida- y así poder seguir alimentando a mis hijos y “alimentándome” a mi misma. Sin sentirme culpable, por mucho que lo intenten otras.
¿Se tratará de mi evolución como mujer? Yo creo que sí: de mamífero hembra a persona.

Que opinais?

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7 comentarios :

  1. A esta tía no le sobra la lactancia, le sobran sus hijos, y mira que no quería leerlo eh, pero es que hay que ser cenutria para pensar como piensa...

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  2. Se puede decidir no dejar ni un minuto de vida profesional, libres de hacerlo, solo basta con no tener hijos!

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  3. Qué lástima de artículo...que falta de información tan grande.

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  4. Triste... no creo que sea real. No puede existir una madre tan desnaturalizada. Me suena a cuento...

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  5. Soy madre que amamanta a su bebe desde hace 16 meses. Me siento feliz x ello y mi niño esta sano. Lo elegí xq no quiero que la leche artificial me sustituya x ser eso. Artificial. Y además de todo ello soy Enfermera. Trabajo a turnos y me considero Profesional. Es q acaso es incompatible ser profesional con amamantar?

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  6. Yo soy profesional y con mi hijo amarradito a mi en su fular regresé al trabajo a los 15 dias por que no tuve de otra pero siempre juntos y siempre hasta hoy amamantando. Casi dos hermosos años y contando.

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  7. Yo prefiero no dejar ni un minuto a mi hijo que dejar mi vida profesional!

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